Por Katerine Cristian
La lectoescritura es un proceso fundamental en la educación de los niños, pero ¿qué sucede cuando se convierte en una carrera contra el tiempo? ¿Qué pasa cuando se les exige a los niños que lean y escriban sin tener en cuenta su ritmo y su desarrollo individual? La respuesta es simple: se les genera ansiedad y se les priva de la oportunidad de disfrutar del proceso de aprendizaje.
En mi experiencia como educadora, he visto cómo se apresura a los niños para que lean y escriban sin darles el tiempo necesario para desarrollar sus habilidades de manera natural. Se les presiona para que lean libros complejos y escriban textos largos, sin tener en cuenta su nivel de desarrollo y su interés. Esto puede generar ansiedad y frustración en los niños, y puede llevar a que pierdan el interés por la lectura y la escritura.
La educación no debe ser una carrera contra el tiempo, sino un proceso lúdico y divertido que permita a los niños desarrollar sus habilidades de manera natural. Los educadores deben entender que la lectoescritura no es solo una cuestión de decodificar palabras y escribir textos, sino que también implica la comprensión, la interpretación y la creación de significado.
Afortunadamente, en los últimos años, ha habido un cambio en la forma en que se aborda la educación. Los educadores han comenzado a entender la importancia de educar de manera más holística, enfocándose en el desarrollo integral de los niños y no solo en llenar sus cerebros de información. Sin embargo, todavía hay mucho por hacer.
Como educadora, he tenido la oportunidad de trabajar con madres que se preocupan por la exigencia de los educadores y la ansiedad que esto genera en sus hijos. Me han pedido ayuda para apoyar a sus hijos en el proceso de lectoescritura, y he visto cómo la ansiedad y la frustración pueden afectar negativamente el aprendizaje de los niños.
Para calmar la ansiedad y fomentar un ambiente de aprendizaje positivo, es importante que los padres y educadores trabajen juntos para crear un entorno que sea divertido y estimulante para los niños. Esto puede incluir actividades como leer juntos, jugar con palabras y letras, y fomentar la creatividad y la imaginación.
En mi caso, he visto cómo los niños pueden florecer cuando se les da la oportunidad de aprender de manera lúdica y divertida. He trabajado con niños que inicialmente mostraban resistencia a la lectura y la escritura, pero que con el tiempo y la paciencia, han desarrollado un amor por la lectoescritura.
En conclusión, la lectoescritura es un proceso que debe ser abordado de manera lúdica y divertida, sin apresurar a los niños ni generarles ansiedad. Los educadores y padres deben trabajar juntos para crear un entorno que sea estimulante y positivo para los niños, y que les permita desarrollar sus habilidades de manera natural. Solo así podremos fomentar un amor por la lectura y la escritura que dure toda la vida.





